Este collar de escallas de nácar nació inspirado en el uso ancestral de este material como protección del mundo emocional. Desde tiempos antiguos, el nácar —formado lentamente en el interior de la concha— fue visto como un símbolo de resguardo, suavidad y cuidado interior.

En las culturas polinesias, las conchas y el nácar se utilizaban como amuletos sagrados. Se creía que, al llevarlos cerca del corazón, protegían los sentimientos, equilibraban las emociones y conectaban a la persona con la energía del océano, origen de la vida y fuerza espiritual.

Este collar retoma esa intención antigua: no solo adornar, sino acompañar.

Un recordatorio de proteger lo que sentimos, sin perder la delicadez.